Cuando
el primer rayo de luz aparecía por el horizonte, la charca despertaba y una
explosión de vida se apoderaba de ella.
La
noche siempre era demasiado larga, sobre todo para los que no estaban bien
adaptados a vivir en la oscuridad. Eran muchos los peligros que acechaban desde
dentro y fuera del agua.
La
familia Rano, era muy querida en la charca. Siempre tomaban el sol desde su
piedra favorita, muy juntitos unos con otros. Papá rana, al que todos llamaban
señor Rano, tenía una voz poderosa. De hecho, él presumía de haber sido
cantante de ópera en las más famosas charcas del país.
Mamá
rana, siempre le decía para tomarle el pelo cariñosamente –Pero cariño, si tú
nunca has salido de aquí. Si cuando nos casamos fuimos de Luna de Miel a la
otra orilla porque te daba pena alejarte de tu charca.
Entonces
él, un tanto enojado, saltaba desde su piedra y se zambullía mientras
protestaba a regañadientes por el aire. Entonces, los pequeños reían a
carcajadas mientras mamá les guiñaba un ojo
Ella
era una rana ejemplar como madre. Siempre estaba enseñando a sus hijos como
debían comportarse para ser ranitas de bien. Les enseñaba la técnica para
atrapar moscas y mosquitos con la ayuda de su pegajosa lengua.
-
A ver chicos, tenéis que poner la punta de la lengua en el borde de la boca. Cuando
aparezca una mosca, apuntáis y le lanzáis un lengüetazo.
-
Siii mami –contestaron todos a coro.
-
Venga, preparados que por ahí viene una. A ver quién la pilla. Uno, dos y tres…
-
Ziuuuppp –las pequeñas lengüecillas cruzaron el aire. –Ja ja ja –rieron todos menos
uno.
-
¿Qué pasa? –preguntó mamá rana
-
Que a Benjamín se le ha pegado en el ojo la lengua de Carlitos –Ja ja ja
-
Pues venga, al agua a jugar y después lo intentamos de nuevo.
Cuando
las ranitas se bañaban, mamá se ponía muy nerviosa y siempre estaba en alerta
Nunca bajaba la guardia, pues en cualquier momento, Maura, la serpiente de agua,
podía aparecer desde lo más profundo de la charca y llevarse a uno de sus
hijos.
De
pronto, su corazón dio un vuelco. Popi, el más pequeño de todos, no estaba. Muy
nerviosa, le preguntó al señor Rano – Cariño, ¿has visto a Popi?
-
Estaba con sus hermanos – le contestó - Yo llevo un rato cogiendo moscas para
la cena y no he estado pendiente.
-
A ver, niños, ¿alguno sabe dónde está vuestro hermano pequeño?
-
Decía que quería ir al otro lado de la charca – contestaron a la vez - donde
vosotros pasasteis la Luna de Miel. No sabemos que está tramando pero como tú
siempre dices que allí había unos nenúfares muy bonitos y se acerca tu
cumpleaños…
Sin
perder un minuto, papá y mamá emprendieron la búsqueda de su pequeño partiendo
hacia el otro lado de la charca.
Popi,
era un renacuajo muy intrépido con alma de aventurero. Como era muy listo, nada
más comenzar su viaje, se subió al caparazón de Guillermo, el galápago. Así no
le costaría tanto llegar al otro lado y si veía algún peligro, sólo tenía que lanzarse
al agua.
Cuando
llegó, la orilla estaba repleta de lindas flores de nenúfar. Tenía razón su
mami cuando decía que eran preciosos.
-
Le voy a dar una gran sorpresa – pensó. Y cogiendo uno pequeñito, para poder
transportarlo, volvió a subir sobre el caparazón de Guillermo. Cuando iban a
medio camino, se toparon con mamá y papá Rano que lo miraban con alivio aunque un
poco enfadados.
Su
madre, abrazándolo con fuerza y con alguna lagrimilla, le reprendió: - ¿por qué
te fuiste sin avisar? No sabes el susto que nos has dado.
-
Mañana es tu cumpleaños, mamá y siempre dices que los nenúfares de la otra
orilla son preciosos. Quería darte una sorpresa por lo buena que eres.
A
mamá rana se le saltaban las lágrimas de emoción. Lo quería tanto…pero había
sido muy peligroso lo que había hecho.
Muchas
gracias hijo, me encanta el regalo, es el más bonito que me han hecho nunca,
pero no olvides que, hasta que no seas adulto, siempre has de consultar con tus
padres para que no te ocurra nada malo.
Y
nadando despacio o subidos a ratos sobre el caparazón de Guillermo, llegaron
hasta la otra orilla donde esperaban nerviosos el resto de ranitas. Una vez
todos juntitos y a salvo, colocaron el nenúfar cerca de la orilla y subieron
sobre su piedra favorita para tomar el sol.

¡ Qué facilidad para crear historias !.
ResponderEliminarsaludos
Muchas gracias Pini!!
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