LOS ANIMALES EN LA CULTURA POPULAR DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

LOS ANIMALES EN LA CULTURA POPULAR DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

En este blog, puedes encontrar algunos fragmentos de nuestra cultura popular relacionada con los animales de la Península Ibérica. Así mismo, espero tu colaboración con aportes de aquello que conozcas sobre el tema. Refranes, dichos, leyendas, mitos, poesía, canciones... serán incluidos en la reedición de mi libro Las aves ibéricas en la cultura popular.

miércoles, 25 de marzo de 2020

LA CHARCA DE LA FAMILIA RANO



Cuando el primer rayo de luz aparecía por el horizonte, la charca despertaba y una explosión de vida se apoderaba de ella.
La noche siempre era demasiado larga, sobre todo para los que no estaban bien adaptados a vivir en la oscuridad. Eran muchos los peligros que acechaban desde dentro y fuera del agua.
La familia Rano, era muy querida en la charca. Siempre tomaban el sol desde su piedra favorita, muy juntitos unos con otros. Papá rana, al que todos llamaban señor Rano, tenía una voz poderosa. De hecho, él presumía de haber sido cantante de ópera en las más famosas charcas del país.
Mamá rana, siempre le decía para tomarle el pelo cariñosamente –Pero cariño, si tú nunca has salido de aquí. Si cuando nos casamos fuimos de Luna de Miel a la otra orilla porque te daba pena alejarte de tu charca.
Entonces él, un tanto enojado, saltaba desde su piedra y se zambullía mientras protestaba a regañadientes por el aire. Entonces, los pequeños reían a carcajadas mientras mamá les guiñaba un ojo
Ella era una rana ejemplar como madre. Siempre estaba enseñando a sus hijos como debían comportarse para ser ranitas de bien. Les enseñaba la técnica para atrapar moscas y mosquitos con la ayuda de su pegajosa lengua.
- A ver chicos, tenéis que poner la punta de la lengua en el borde de la boca. Cuando aparezca una mosca, apuntáis y le lanzáis un lengüetazo.
- Siii mami –contestaron todos a coro.
- Venga, preparados que por ahí viene una. A ver quién la pilla. Uno, dos y tres…
- Ziuuuppp –las pequeñas lengüecillas cruzaron el aire. –Ja ja ja –rieron todos menos uno.
- ¿Qué pasa? –preguntó mamá rana
- Que a Benjamín se le ha pegado en el ojo la lengua de Carlitos –Ja ja ja
- Pues venga, al agua a jugar y después lo intentamos de nuevo.
Cuando las ranitas se bañaban, mamá se ponía muy nerviosa y siempre estaba en alerta Nunca bajaba la guardia, pues en cualquier momento, Maura, la serpiente de agua, podía aparecer desde lo más profundo de la charca y llevarse a uno de sus hijos.
De pronto, su corazón dio un vuelco. Popi, el más pequeño de todos, no estaba. Muy nerviosa, le preguntó al señor Rano – Cariño, ¿has visto a Popi?
- Estaba con sus hermanos – le contestó - Yo llevo un rato cogiendo moscas para la cena y no he estado pendiente.
- A ver, niños, ¿alguno sabe dónde está vuestro hermano pequeño?
- Decía que quería ir al otro lado de la charca – contestaron a la vez - donde vosotros pasasteis la Luna de Miel. No sabemos que está tramando pero como tú siempre dices que allí había unos nenúfares muy bonitos y se acerca tu cumpleaños…
Sin perder un minuto, papá y mamá emprendieron la búsqueda de su pequeño partiendo hacia el otro lado de la charca.
Popi, era un renacuajo muy intrépido con alma de aventurero. Como era muy listo, nada más comenzar su viaje, se subió al caparazón de Guillermo, el galápago. Así no le costaría tanto llegar al otro lado y si veía algún peligro, sólo tenía que lanzarse al agua.
Cuando llegó, la orilla estaba repleta de lindas flores de nenúfar. Tenía razón su mami cuando decía que eran preciosos.
- Le voy a dar una gran sorpresa – pensó. Y cogiendo uno pequeñito, para poder transportarlo, volvió a subir sobre el caparazón de Guillermo. Cuando iban a medio camino, se toparon con mamá y papá Rano que lo miraban con alivio aunque un poco enfadados.
Su madre, abrazándolo con fuerza y con alguna lagrimilla, le reprendió: - ¿por qué te fuiste sin avisar? No sabes el susto que nos has dado.
- Mañana es tu cumpleaños, mamá y siempre dices que los nenúfares de la otra orilla son preciosos. Quería darte una sorpresa por lo buena que eres.
A mamá rana se le saltaban las lágrimas de emoción. Lo quería tanto…pero había sido muy peligroso lo que había hecho.
Muchas gracias hijo, me encanta el regalo, es el más bonito que me han hecho nunca, pero no olvides que, hasta que no seas adulto, siempre has de consultar con tus padres para que no te ocurra nada malo.
Y nadando despacio o subidos a ratos sobre el caparazón de Guillermo, llegaron hasta la otra orilla donde esperaban nerviosos el resto de ranitas. Una vez todos juntitos y a salvo, colocaron el nenúfar cerca de la orilla y subieron sobre su piedra favorita para tomar el sol.

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